Impuesto confiscatorios

Espacms-image-000000793ña ha vivido en los últimos años, con Zapatero y con Rajoy, un incremento exorbitado de la presión fiscal. Los políticos que en época de vacas gordas se habían dedicado a derrochar nuestro dinero con la llegada de la crisis han decidido acrecentar sus efectos negativos en cada español subiendo los impuestos y manteniendo sus jugosos presupuestos públicos.

Y esta expropiación fiscal no sólo se ha producido a nivel de impuestos nacionales sino que ha sido una constante en los impuestos que dependen de las comunidades (tramos del IRPF) o de los ayuntamientos (IBIs, tasas,…).

Ahora con motivo de las elecciones autonómicas surgen diversas propuestas sobre el futuro de los impuestos de patrimonio y sucesiones y donaciones que las comunidades tienen capacidad de bonificar o no. Partidos como Ciudadanos abogan por eliminar las bonificaciones en sucesiones y donaciones, por ejemplo en Madrid. La propuesta fiscal del PSOE habla de impuestos sobre la riqueza.

Y en todo este debate, nadie repara en un hecho, el impuesto de sucesiones y donaciones y el impuesto de patrimonio son impuestos confiscatorios, antisociales y antifamiliares.

Son impuestos confiscatorios porque no gravan la generación de una renta sino el ahorro. Esto implica que se tributa en sucesivas ocasiones por la misma renta. Primero cuando se generó (bien en el IRPF o bien el Impuesto de Sociedades) y, posteriormente cuando se ahorró (impuesto de patrimonio) o bien cuando se traspasa a un tercero (por herencia, por donación).

Son antisociales porque penalizan el ahorro ,y el ahorro es la clave para el desarrollo de una sociedad. Una sociedad próspera, justa y libre necesita del ahorro. Porque el ahorro es la base de la actividad económica, porque el ahorro permite que se pueda ayudar a personas que tienen necesidad, porque el ahorro permite a la persona libertad de acción y de decisión, al disponer de recursos que le permiten no depender del poder público.

Son antifamiliares, porque sin ahorro, una familia no puede prosperar, ni tiene futuro. Son antifamiliares, porque un padre tiene derecho a dejar a sus hijos su patrimonio sin que la administración saque tajada de su muerte, perjudicando a sus hijos.

Seria de agradecer que el debate en estas elecciones autonómicas se centrará en la supresión de estos dos impuestos que penalizan el ahorro y con ello el progreso e independencia de las familias y la sociedad.



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