En el Reino Unido los políticos dimiten cuando pierden las elecciones

índiceCuando todavía no se conocía la mayoría absoluta que ha obtenido el Partido Conservador de David Cameron en las elecciones a la Cámara de los Comunes en el Reino Unido, los perdedores de las elecciones (porque en todos los comicios hay ganadores y perdedores) ya habían ido presentando su dimisión como responsables de sus respectivos partidos.

El líder laborista Ed Miliband, el liberal-demócrata Nik Clegg y el líder del UKIP Nigel Farage han renunciado a seguir como máximos dirigentes de sus formaciones tras constatar su derrota electoral. Vamos, lo normal.

Miliband ha perdido escaños y ha fracaso como candidato, tras una discutida trayectoria como líder de la oposición; Clegg, que fue la gran revelación en las anteriores elecciones, se ha hundido tras gobernar en coalición con los tories; y Farage, pese a que su partido ha subido en votos que no se traducen en escaños por el sistema electoral británico, no ha podido revalidar el suyo propio.

En España, por el contrario, no dimite nadie y hasta somos capaces de hacer presidentes a los candidatos que quedan segundos e incluso terceros en unas elecciones (recuerdo ahora mismo el caso de Revilla en Cantabria). No olvidemos que en este momento tenemos a un presidente del Gobierno que optó a una tercera elección tras haber perdido las dos anteriores, y en Cataluña tampoco hay manera de que Artur Mas salga al balcón del Hotel Majestic para decir que se va (cosa que ya no pasará porque en Convergencia han decidido cambiar de hotel en el que pasar las noches electorales, pues siguen sumidos en su terapia de matar al padre Pujol).

Las noches electorales en España siempre son una fiesta porque todos ganan, y, excepto el Adolfo Suárez que renunció tras el fracaso del CDS en las elecciones municipales del 1991, aquí apenas recordamos casos en que un político se haya ido a su casa ante el primer fracaso nada más conocere los resultados electorales. Pasa con los políticos y pasa con los seleccionadores de fútbol.

Como de aquí quince días celebraremos nada menos que elecciones municipales y autonómicas, como aperitivo de las generales, y habrá nuevos partidos que entrarán en escena, aumentando las posibilidades de fracaso electoral tal y como ha pasado en el Reino Unido, podremos comprobar una vez más como el nivel del político español a la hora de asumir responsabilidades es bastante limitado.

No, no imaginen un cuadro como el de arriba en el que salgan Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias porque las comparaciones son odiosas también cuando las hacemos entre nuestros políticos y los de cualquier país en el que, pese a todo, en la vida pública todavía queda un mínimo de seriedad: eso que nosotros llamamos la vergüenza torera. Los nuestros siempre ganan y los sufridos electores siempre perdemos.



Categorías:Sin categoría

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: