¿Nacionalismo moderado?

Algunos siguen sin enterarse, hablan de nacionalismo moderado, una contradicción “in terminis”.

MasyDurán

El diario ABC titulaba, ayer, en portada “el nacionalismo moderado abandona a Mas en su delirio independentista”. Un titular en referencia a la ruptura de la coalición Convergencia i Unió, tras manifestar Unió (en una votación interna muy ajustada) su rechazo a la hoja de ruta de Artur Mas.

Es un titular que llama la atención por dos aspectos. En primer lugar, por la terminología. El término nacionalismo moderado es una contradicción “in terminis”. El nacionalismo, por definición, no puede ser moderado. Nacionalismo significa la absolutización de la nación, de la patria. La nación, sus intereses, está por encima de todo y de todos (otras naciones o personas). El nacionalismo surge a partir de las ideas de la Revolución Francesa y del romanticismo. Se trata de una desviación del verdadero patriotismo, que implica una amor a la patria que se conjuga con la cooperación y colaboración sincera con otras naciones. El nacionalismo no permite esa colaboración. El nacionalismo es autorreferencial y se define en gran medida por oposición a otros. Por eso, el nacionalismo no puede ser moderado. Es más, el nacionalismo se caracteriza por ser generador de conflictos. 

Otra cosa es el patriotismo, el amor a la patria, que permite compaginar el amor a la patria grande y a la patria chica. Un patriotismo que es integrador, que permite conjugar el desarrollo de las patrias chicas sin menoscabar la unidad de la patria grande. Pero eso es opuesto, por naturaleza, al nacionalismo. No hay nacionalismo bueno, al igual que no hay nacionalismo moderado. Se trata de la corrupción de una virtud.

En segundo lugar, el editorial llama la atención, por su mensaje. Hay nacionalistas malos (Artur Mas – Convergencia) y nacionalistas buenos (Durán – Unió). Ya hemos explicado, desde la teoría, porque no puede haber nacionalistas buenos. Pero es que si acudimos a la práctica, al ejemplo concreto de Convergencia y Unió, tampoco es cierto ese mensaje. En treinta y siete años de coalición no ha habido ninguna diferencia, en la línea a seguir en Cataluña, entre Convergencia y Unió. 

En Cataluña se ha realizado, desde la transición, un política cultural que promueve el rechazo y enfrentamiento con la cultura española, ¿se ha quejado Unió? no. En Cataluña desde la transición se ha llevado a cabo un proceso de inmersión lingüística, que además de perseguir el castellano, ha conculcado derechos fundamentales de los padres en la educación de sus hijos, ¿se ha quejado Unió? no. En Cataluña se ha llevado a cabo una falsificación de la historia de Cataluña y España, con el objeto de construir la nación catalana nacionalista, ¿se ha opuesto Unió? no. En Cataluña se ha llevado a cabo un proceso de desmantelamiento de la instituciones de la administración central del Estado, ¿se ha opuesto Unió? no. En Cataluña se han llevado a cabo un proceso ilegal de “butifarrèndum”, ¿se ha opuesto Unió? no. ¿Entonces? ¿Cuáles son las diferencias que ve el ABC entre Convergencia y Unió?

Esta hoja de ruta, en la que también han colaborado ERC, PSC e ICV, ha llevado a Cataluña al borde del colapso social y económico y a la división social. Quizás la diferencia entre Convergencia (Mas) y Unió (Durán), es que Durán se han dado cuenta que el tren llamado Cataluña se cae por el precipicio. Y entonces, Unió, al ver el precipicio ha decido saltar del tren, pero no porque quiere dar marcha atrás, no porque quiera cambiar las cosas, simplemente porque no quiere morir (electoralmente) con Artur Mas. Pero eso, no es moderación, es simplemente estrategia electoral.

Por eso, se equivocan aquellos que siguen buscando el nacionalismo “bueno”, ese nacionalismo con el que dialogar honradamente. Ese nacionalismo no existe y de existir, algo imposible metafísicamente, en ningún caso, será el representado por Durán y Unió, que son cómplices de la situación actual de Cataluña.

Si se quiere ayudar a Cataluña, desde el resto de España, hay que apoyar a esa gran multitud de catalanes que aman a su patria chica, Cataluña, y a su madre patria, España. Esos catalanes son la esperanza de Cataluña y de España, no los nacionalistas. Apoyémosles, no les dejemos abandonados, como hacen nuestros políticos y, sobre todo, no les vendamos falsos remedios.

Mi querida y catalana España.

MQE



Categorías:Nacionalismo, política

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2 respuestas

  1. En Cataluña, los castellano parlantes somos ciudadanos de segunda categoría. Esto es muy duro. Todo ser humano aspira a tener una patria común, un anclaje en la tierra. No odian a España, odian a Cataluña.

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  2. No hay nacionalistas buenos. Todos tratan de envolverse en la bandera para estrujar a España, sacarle todo lo que puedan y distraer la atención sobre sus corrupciones desde la época de Pujol. Los gobiernos tanto de los socialistas como de los populares han ido cediendo a cambio de su apoyo y buscando no enfrentarse con el problema y abandonando a su suerte a los catalanes a los que los nacionalistas se han encargado de manipular a su antojo desde la enseñanza. Los nacionalistas son un cáncer pero los gobiernos de Madrid son unos cobardes.

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