La hidalguía con Dios

Algo propio de los españoles según Federico Garcia Lorca.

Lorca

En su epistolario Federico García Lorca recoge esta reflexión sobre el ser español:

«Hay un instinto innato de la belleza en el pueblo español y una alta idea de la presencia de Dios en el templo. Ahora comprendo el espectáculo fervoroso, único en el mundo, que es una misa en España. La lentitud, la grandeza, el adorno del altar, la cordialidad en la adoración del Sacramento, el culto a la Virgen, son en España de una absoluta personalidad y de una enorme poesía y belleza. Ahora comprendo también aquí, frente a las iglesias protestantes, el porqué racial de la gran lucha de España contra el protestantismo y de la españolísima actitud del gran rey injustamente tratado en la historia, Felipe II. Lo que el catolicismo de los Estados Unidos no tiene es solemnidad, es decir, calor humano. La solemnidad en lo religioso es cordialidad, porque es una prueba viva, prueba para los sentidos, de la inmediata presencia de Dios. Es como decir: Dios está con nosotros, démosle culto y adoración. Pero es una gran equivocación suprimir el ceremonial. Es la gran cosa de España. Son las formas exquisitas, la hidalguía con Dios».

Juan Manuel de Prada en un magnífico artículo nos recuerda esta reflexión. Sin embargo, el español parece haber renunciados esta hidalguía, cuyas consecuencias no puede ser otras que, en palabras de Juan Manuel,  “España se convirtiese en un vomitorio pagano que habría horrorizado (¡más todavía que el protestantismo!) a Lorca”. Y es que, siguiendo a Lorca, el español sin Dios se incapacita para la belleza y sin la belleza es imposible llegar a lo bueno y verdadero.

Mi querida e hidalga España.

MQE



Categorías:Catolicismo, España

Etiquetas:, ,

2 respuestas

  1. Lorca era un español de verdad. La pena es que la izquierda lo haya convertido en uno de los suyos, cuando nunca lo fue, aunque fuera amigo de Fernando de los Rios, pero también lo era de Manuel de Falla.

    Me gusta

  2. Magnífica desquisición. Yo que cuando vivía en Sevilla asistía a las misas de los templos del Centro, sobre todo de la Catedral, me elevaba durante unos minutos que una vez en la calle desaparecía esa emoción de ser católico y español. Aquel recato, aquellos acordes divinos del órgano…

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: