El estado moderno

Montoro dixit: un estado moderno se caracteriza por ser proveedor de servicios.

Montora

Carlos Herrera invitó, esta semana, al Ministro de Hacienda del Reino de España a su programa en COPE. Durante la entrevista el director del programa, como otros contertulios (ej.: Ignacio Camacho), inquirió al ministro sobre las subidas de impuestos que había realizado a lo largo de la legislatura, en contra del programa con que se presentó el Partido Popular a las elecciones.

El ministro trató de escurrir el bulto aludiendo al déficit, mayor del previsto, que se habían encontrado y al hecho de que el gobierno ya había eliminado las subidas de impuestos realizadas y que ya se pagaban menos impuestos que con Zapatero. Sin embargo, los periodistas no se dieron por satisfechos y le conminaron al ministro a explicar por qué, en esta legislatura, se habían subido los impuestos, es decir, se había exigido un esfuerzo muy importante a los españoles y ese esfuerzo no había tenido correlación en la administración pública (estatal, autonómica y municipal) que no había visto reducidos sus presupuestos de la misma forma como el sector privados (personas y empresas) lo habían hecho.

Aquí Montoro empezó con la demagogia típica de la izquierda recordando que se había pedido más esfuerzo a los más ricos que a los menos ricos, … Y luego soltó el gran palabro, el ministro explicó que el estado moderno se caracteriza por ser proveedor de servicios. Y dirán ustedes, ¿esto es importante? Sí y mucho, porque esa excusa le servía a Montoro para justificar que había que subir impuestos en vez de bajar gasto público porque al Estado “moderno” le corresponde proporcionar servicios públicos. Y claro, ante esa “obligación” propia del estado moderno no tiene sentido hablar de reducción de presupuestos públicos ni del tamaño de las administraciones y tiene todo el sentido que el gobierno se dedique a esquilmar a los ciudadanos.

Aquí está la trampa del estado moderno. Le vende al ciudadano que tiene derecho a tener “gratis” o “a precio asequible” servicios públicos y con esa excusa el Estado se concede a sí mismo el derecho a intervenir de forma inmisericorde en su vida, la intervención más clara son los impuestos, que en el Estado moderno, no son más que una excusa para meter la mano en nuestro bolsillo. Este es el peligro de la socialdemocracia, vende derechos como excusa para entrometerse en nuestras vidas.

Lo que hace falta es un estado que no se arrogue falsos derechos ni obligaciones, un estado que no se entrometa en la vida de los ciudadanos y menos en su bolsillo , con impuesto bajos y, eso sí, que actué realmente en función del principio de subsidiariedad, que no es otra cosa que ayudando a aquél que no puede, no esquilmando a todos para no ayudar a casi nadie.

Mi querida y montorista España.

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Categorías:Socialdemocracia

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1 respuesta

  1. Hemos creído tontamente que el Estado es quien debe cuidarnos de la cuna a la tumba y así nos va, hemos perdido la libertad. Claro que el Estado para asumir todos los servicios que los ciudadanos esperan de él tiene que sangrarnos a impuestos. Nada es gratis. El Estado se hace cargo de la educación y educa como quiere. Se hace cargo de la Sanidad y tienes que esperar para que te operen o para que te hagan rehabilitación. Se hizo cargo de las pensiones y terminaremos cobrando lo que ellos decidan. El estado providencia es insostenible y perverso.

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