La verdadera paz

La verdadera paz no es el consenso.

Paz

La ataques yihadistas en París han vuelto a poner en el centro del debate público uno de los anhelos principales del hombre, la paz. A partir de estos atentados, y no de las masacres que vienen sufriendo desde hace tiempo los cristianos y no cristianos en territorios dominados por el Estado Islámicos, occidente parece preocuparse por asegurar su paz.

Sin embargo, Juan Manuel de Prada ilumina esta búsqueda de la paz y desenmascara, por falsa, la paz que persigue el occidente moderno. Nuestras sociedades modernas han abandonado el concepto clásico (agustiniano) de paz: ” la tranquilidad en el orden” y lo han sustituido por el falso concepto de “ausencia de conflicto, de violencia”. El drama, como desenmascara De Prada, es que este concepto moderno de paz gangrena las sociedades. ¿Por qué? En primer lugar porque obvia el concepto de justicia, en segundo lugar porque evita trabajar por aunar voluntades, rompiendo así la cohesión social.

La concepción clásica de paz se fundamenta en la existencia de un “orden”. Dicho en otra palabras, se fundamenta en la construcción del vida social de acuerdo al orden que descubrimos en la naturaleza del hombre. Un orden que el hombre puede descubrir con su propia razón. Obviamente remitirnos a un orden supone reconocer la existencia de una verdad que es necesario, por justicia, respetar. Y el fruto del respeto a ese orden, es la tranquilidad, la paz. Trabajar por la construcción de la sociedad bajo el prisma de la verdad del orden descubierto exige una comunidad cohesionada, que comparte un fin, que trabaja solidariamente en su consecución. Por eso, el fruto de un orden social justo es la tranquilidad, una tranquilidad que no es comodidad, que no es ausencia de amenazas, sino la concordia – la unidad – que surge entre las personas al compartir la tarea de buscar la justicia.

Por el contrario, el concepto moderno de paz aísla al hombre. Lo aísla porque lo separa de cualquier verdad y, por tanto, lo deja al albur de las mayorías. Si piensas distinto eres peligroso, rompes el “consenso”. En segundo lugar, como lo único que preocupa es la ausencia de conflicto, el concepto moderno de paz promueve la creación de “guetos sociales” donde vivan gente que comparte una misma visión, pero que a su vez quedan al margen, para no entrar en conflicto, de otros “guetos” donde se comparte una visión distinta. Poco a poco, y es lo que pasa con el multiculturalismo, entendido en sentido moderno, las sociedades se fragmentan y desaparece la concordia, la unión entre los miembros de una sociedad. Desaparecen los vínculos sociales.

Por eso, si realmente las sociedades europeas buscan la paz, ésta no se conseguirá con un falso pacifismo, que busca sólo evitar conflictos y profundizar en el relativismo, sino descubriendo la verdad, la justicia y defendiéndola si es necesario.

Mi querida y pacifista España.

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Categorías:Pacifismo

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2 respuestas

  1. En nuestro mundo occidental el hombre ha sido despojado de su dimensión trascendente y se ha quedado vacío sin que todo los derechos y libertades que se le ofrecen puedan llenarle y así busca ansiosamente sucedáneos de bondad, de ética indolora, defendiendo los derechos de los animales, oponiéndose al toro de la Vega, coreando la plataforma antidesahucios, proclamando una tolerancia que solo es relativismo pero no tolera que se predique públicamente la llamada evangélica a la conversión.

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  2. Si vis pacem, para bellum. En este caso está claro como el agua.

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