Rufián por accidente

rufianvayacara

La/el nueva/o cara del independentismo en Madrid

Los medios de comunicación nacionales ya han descubierto a Gabriel Rufián, el cabeza de lista de ERC en las pasadas elecciones generales que relegó al histórico Joan Tardà al segundo puesto de la lista.

En condiciones normales alguien como Rufián no hubiera pasado de suplente en la candidatura, pero, dado que el independentismo quiere atraerse votos en caladeros poco o nada propicios como son los de las poblaciones circundantes con Barcelona -que tantos trasladados del sur de España recibieron durante los años cuarenta, cincuenta y sesenta-, buscaron en esa asociación de “charnegos” (así se denominan ellos mismos) independentistas ingeniada por el propio Junqueras llamada Súmate un par de fichajes para adornar sus listas de castellanoparlantes como si fueran las mascotas de “el procés”. Y puesto que la CUP ya se había llevado al premio gordo -el periodista Antonio Baños-, no encontraron nada mejor que Eduardo Reyes y Gabriel Rufián.

Rufián, como Reyes, es un oportunista sin trayectoria política ninguna, con un pasado laboral que mantiene en el cuasi secretismo (quizás porque no existe o no es claro) y que, desde unas posiciones de extrema izquierda de las que se vanagloria y que no le vamos a discutir, se ha apuntado al carro de “el procés” para dar rienda suelta a lo que, vistas las formas del personaje, parece más bien un conflicto de ego mal resuelto con el que ya de paso va a ganarse la vida como nunca habría imaginado.

Seguramente su superficial culturilla de titular y su discurso de reproches cortos pseudopoéticos con exasperante y presuntuoso estilo impresione a la clientela del bareto que frecuenta, pero cuando se trata de hacer política en las instituciones, es evidente que, como ya se preveía, el reto le queda muy grande. Y eso que el nivel hace tiempo que está por los suelos.

Sin entrar en las ideas, se mire por donde se mire, pasar de Heribert Barrera, Rahola, Puigcercós, Ridao e incluso Bosch, a Rufián es degenerar a marchas forzadas. Y cuando todo se normalice y este hooliganismo arrecie, los que mantengan un mínimo de objetividad se preguntarán qué hicieron colocando como cabeza de lista (¿sin primarias?), en las que parecía que iban a ser las elecciones generales más trascendentales desde los años de la Transición, a un tipo sin más “mérito” que hablar mal catalán y ser hijo o nieto de andaluces (como nos recuerda, sin venir a cuento, cada vez que coge un micro, como si fuera el suyo un caso único o especialmente a resaltar en la historia reciente de Cataluña). Además, parece ser que Rufián hace mucha gracia a los independentistas más motivados por esas patadas en las espinillas que les clava a sus rivales cada vez que abre la boca. Han descubierto al pijoaparte de la novela de Marsé y están tan encantados como la progre y burguesa Teresa cuando el macarrilla robamotos se hacía pasar por obrero rebelde y le comía la oreja en alguna cala de la Costa Brava. Lo más grave es que en ERC creen que esto les hará desequilibrar la balanza del lado separatista en Cataluña con los miles y miles de votos de catalanes no-independentistas que el fichaje proporcionará. “Es nuestro Dani Alves” dicen los que, si fueran del Madrid, dirían que este seguidor del Español es nuestro Pepe. Pero si le tenemos que comparar con algún futbolista popular por sus salidas de tono en los terrenos de juego, Rufián, sería un Jimmy Jump en versión fúnebre. Y en cualquier caso, por su ademán y manera de hablar, su lugar adecuado en la capital no estaría en el Bernabeu o el Calderón sino en la Pradera de San Isidro recitando con su irreconocible tono un chotis en la verbena de la Paloma mientras le da al organillo.

En este nuevo Congreso de los Diputados reconvertido en un garito de monólogos malos el “se sienten coño” de Tejero y el “quiten sus sucias manos de Euskal Herria” de Jon Idígoras pronto serán superados por algún balbuceo de estas distinguidas señorías que acaban de entrar. Rufián intenta ser una mala copia del genial Eugenio con ínfulas de un Miguel Hernández menos rural y más poligonero y algún toque de Risto Mejide, pero a la que rascas un poco y ves que alguien le responde subiendo mínimamente el nivel en algún debate su culturilla no pasa de los cuatro tópicos independentistas de izquierdas que le ha consultado al Tardà antes de entrar en el plató o subirse a la tribuna. De Paco Candel a esto hay una distancia sideral y algo mal ha tenido que hacer el catalanismo pata negra para que personajes como este sean lo mejor que pueden presentar como cuota “charnega” (repetimos que son ellos mismos los que se presentan así) precisamente en estos momentos.

Hay a quien le encanta que sus adversarios tengan políticos pésimos y mediocres, pero este no es el caso de quien escribe este texto. Diferencias ideológicas al margen, no podemos permitir que nuestra política siga denigrándose de esta manera. Si se tiene que hacer eso que dicen una segunda transición no puede ser bajo ningún concepto con  gente de tan baja categoría. Nos da igual su procedencia, la de sus padres o la de su tía María, su intento de ideología o cómo se peine el tupé. Un personaje como este y tantos otros que han entrado en esta nueva hornada en el Congreso sin mérito alguno, e incluso que lo vienen haciendo desde hace unas cuantas legislaturas en todos los partidos sin excepción, no deberían haber pasado nunca de los leones de la puerta de la entrada. Rufián es un candidato de postureo independentista y en realidad tiene tan poca cosa que aportar que no va a salirse de su autocaricatura, y para eso en Cataluña ya tenemos el Polònia y en el conjunto de España al fumi de José Mota.

Mi querida y chuleada España



Categorías:Parlamento, Separatismos, Sin categoría

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3 respuestas

  1. Rufián se presenta como corto de inteligencia, muerto de hambre e inadaptado social con imposibilidad de integración, con un apellido incorporado. Todas son características que se le atribuyen al charnego desde el nazismo catalán. Elegido a conciencia para desprestigiar más al charnego si cabe y su utilidad ellos sabrán.

    Todo es engaño y corrupción en el nacionalismo, ideología de la oligarquía para colonizar España, a la que todos los grupos políticos en Cataluña se han subido con más o menos descaro. No quieren ninguna independencia, pues no tendrían a quien colonizar entonces. Profundamente unido a lo anterior, es la pretensión de lograr un blindaje legal, después de tantos años de saquear Cataluña.

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  2. El mismo Joan Ridao que fue portavoz de ERC en el congreso era hijo de andaluces y no estaba cada día pregonándolo. Quizás porque tenía más méritos: buen jurista y un señor en las formas. Bien enfocado el artículo: el tema no es que sea independentista, de izquierdas o (como a él le gusta decirse) un charnego sino que es un aprovechado sin oficio ni beneficio ni nivel para el puesto en el que Esquerra le ha colocado por esta confusión de la realidad con sus ensoñaciones en la que vive.

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  3. Yo lo conocí hace meses en alguna tertulia de televisión y me pareció penoso. Mal tienen que andar los de ERC si no tienen nada mejor.

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