La muerte de la derecha española

España es ese país anormal donde no existe la derecha

MURCIA

Aquí no hay derecha liberal, conservadora, populista ni reaccionaria. Lo más a la derecha que tenemos es el “centro-reformismo”, sea eso lo que sea. Una anormalidad que el PP de Rajoy promueve con denuedo. Lo explica el director de Actuall, Alfonso Basallo, en un artículo titulado “La derecha ha muerto en España ¿cuándo se celebra el funeral?“, sobre el que vale la pena reflexionar para entender dónde estamos:

“Ya ha muerto, o está en las últimas, porque ha rendido uno de sus más característicos bastiones al enemigo: la familia. Si algo define a la derecha es la defensa de una serie de valores, como la propiedad privada, el libre mercado, la libertad de educación, la iniciativa de la sociedad frente a la voracidad del Estado…

Nada de esto se sostiene sin un cimiento previo, anterior al Estado: la familia. Es la base de la civilización, en la medida en que es la cuna de la humanidad. Es la base del orden social, político y económico, en la medida en que es el presupuesto del orden natural.

Pero la derecha del siglo XXI (en España y en otros muchos países de Occidente) no sólo no ha desertado de esta trinchera básica, sino que se ha pasado, con armas y bagajes, al bando contrario, asumiendo el discurso anti-familia de esa redefinición del marxismo que es la Ideología de Género.

El último ejemplo lo acabamos de ver en la Región de Murcia, gobernada por el PP, que impondrá las operaciones de cambio de sexo en la sanidad y los dogmas LGTBI en la enseñanza primaria (incluidos los colegios privados) http://www.actuall.com/familia/murcia-sucumbe-pagara-cambios-de-sexo-e-impondra-la-diversidad-sexual-a-alumnos-de-infantil/. Se suma a otras comunidades gobernadas por la derecha, como Extremadura, Madrid o Baleares.

El PP no sólo no defiende a la familia (lo que supone una deslealtad a los estatutos del Partido) sino que va más allá: le compra al marxismo una iniciativa abiertamente totalitaria, porque implica una redefinición de la naturaleza humana; y un atentado contra el derecho de los padres a elegir la educación de su hijos; y porque recurre a la censura (esa antigualla de regímenes liberticidas que ahora se pretende resucitar) y a la represión (la ley  prevé multas de hasta 45.000 euros a quien no piense como ellos quieren que piense y, por supuesto, cerrar el grifo a los colegios disidentes).

Como toda utopía totalitaria el Dogma de Género se impone por real decreto, de espaldas a la realidad y al sentido común, y con criterios ideológicos y no científicos. No por casualidad, la ley de Transexualidad de la Comunidad de Madrid fue elaborada sin consultar a un solo médico, como si psicólogos, psiquiatras o pediatras no tuvieran nada que decir sobre los efectos de la transexualidad en los menores. Eso sí, no podía faltar el consejo del Colectivo de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (Cogam).

También el viejo socialismo real tenía pretensiones científicas (o de sustituir a la verdadera ciencia) y ya hemos visto el resultado. Daba igual, todo se supeditaba al objetivo de destruir la familia para imponer una utopía sin clases, sin propiedad privada, sin matrimonio monógamo y estable. El guión estaba escrito en obras como El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, en la que Friedrich Engels identifica a la familia como el germen de la desigualdad. Desigualdad ¿les suena?

Eso explica que, bajo Lenin y luego Stalin, el Partido primara sobre la familia, y que la Rusia soviética fuera el primero del mundo en legalizar el aborto (13 de noviembre de 1920).

La izquierda marxista fracasó estrepitosamente en su intento de construir una sociedad sin clases, pero ahora la izquierda postmarxista intenta construir un mundo sin sexos. Una nueva humanidad que supere el diseño original hombre-mujer, en la que el ser humano juegue a ser el Creador manipulando su organismo y autodefiniendo su naturaleza. No hace falta ser adivino para predecir otro fracaso no menos terrible que el del comunismo, porque en ese loco empeño a quien se parecerá el hombre no será a Dios sino a Frankenstein.

La gran paradoja es que quienes se están apuntando a la utopía posmarxista son los países de este lado del Telón de Acero; y quienes están reaccionando ante la ingeniería social son algunos de los países del Este. Quizá porque –como apunta Francisco José Contreras en su libro Liberalismo, catolicismo y ley natural.

Hungría, Polonia o Bielorrusia, que sufrieron en sus carnes la bota soviética, aprecian el valor de la familia como único reducto frente al Estado opresor.

No ocurre lo mismo en Occidente. Quienes imponen a sus sociedades la nueva dictadura, son los gobiernos de Estados Unidos o los de países de la Unión Europea; con leyes que vulneran derechos fundamentales de la democracia; con privilegios exclusivos para quienes tienen carné del nuevo Partido (antes era el PCUS y ahora el LGTBI); con campañas de reeducación para lavar el cerebro a los escolares, que retrotraen a las que se practicaban en la China maoísta; con la condena al ostracismo académico a los científicos que se atreven a dejar en evidencia su falsedad y su falta de rigor; o a la muerte civil a ecritores e intelectuales que osan discrepar; con un sistema de represión, persecución y multas que hace pensar en nuevos archipiélagos Gulag.

No es neurosis. Está ocurriendo. Esta misma semana hemos visto como David Cameron (líder de otro partido de derechas) impone una cuota gay a la BBC, obligando a tener un 10% de empleados LGTBI. El criterio ya no es el mérito y la capacidad sino tener carné del Partido (LGTBI). Comoquiera que no salen las cuentas (apenas el 5% de la población es homosexual o lesbiana), es fácil suponer que muchos se sacarán el carné para trabajar o para medrar, como ocurría en la Alemania nazi o en la Rusia soviética.

Cameron, Partido Conservador, derecha. Otro que se ha pasado al bloque liberticida como los espías dobles de la época de Kim Philby. ¿Después de ver esto, se puede decir que sigue existiendo derecha liberal-conservadora? ¿Tenemos o  no tenemos motivo para creer que la derecha está sucumbiendo al nuevo totalitarismo?”.

Mi querida y huérfana España

MQE



Categorías:Derecha, España, Ideología de género, política, PP, Sin categoría

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2 respuestas

  1. Reblogueó esto en El Heraldo Montañés.

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  2. Aquí había un partido de derechas, el PP, que por cobardía de sus sucesivos miembros se ha ido escorando hacia la izquierda hasta tal punto que no se distingue apenas del PSOE. Por lo tanto, no, no hay derecha. Hay algún partido como VOX (hay más pero son absolutamente marginales), que, o no se lo sabe montar, o no entiendo lo que pasa; porque gente de derechas deseando perder de vista al PP hay (somos) montones.

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