El anticatolicismo podemita recibe una lección de Sostres

No seréis felices hasta que dejéis de odiar


Si algo ha caracterizado a los ayuntamientos podemitas es su rancio anticatolicismo, una actitud que denota despotismo (como si ellos fueran los amos y señores de nuestras ciudades, creyéndose con el derecho de eliminar tradiciones a su antojo) y que a duras penas oculta un resentimiento mezquino y empobrecedor. 

El caso es que el otro día se fueron a Roma a una reunión sobre refugiados. Salvador Sostres, desde las páginas de ABC, escribía un artículo antológico al respecto, Siempre volveis, camaradas, que es de esos que se pueden enmarcar:

“Siempre volvéis, camaradas. Creéis que libráis una guerra contra las tradiciones, profanando el belén o vistiendo de transformistas a los Reyes Magos, pero sois más previsibles que el mismo círculo de la vida. Es dulce y tierno veros en la plaza de San Pedro, a punto de ser recibidos por el Santo Padre.
Ahora son los refugiados, pero pronto será la luz que se os escapa y os devorará la angustia de no volverla a ver. Volved, volved. No tengáis miedo. Todos hemos vuelto alguna vez. Y siempre fuimos recibidos como si nada hubiera sido. Nuestra enseña es el perdón, y aunque haya cosas que cueste perdonar, creedme si os digo que no seréis felices hasta que dejéis de odiar.
Cuando fui como vosotros, o un poco como vosotros, por decirlo de un modo menos inexacto, mi abuela Rosario me contó la fábula de otras plazas mucho más modestas que esta en la que posáis. La fábula de las plazas de tantos pueblos de España en las que antes estaban la iglesia, el ayuntamiento y el sindicato.
-¿Ante qué puerta -me preguntaba mi abuela paterna- piensas que van a hacer cola los necesitados?
Caridad significa amor, y esto es importante que lo sepan los arrogantes que creen que nunca van a necesitarla. Siempre volvéis, camaradas. Y de vuestros belenes desfigurados emerge el renovado amor que os devuelve a casa. «Dejad que los niños se acerquen a mí», y aquí estáis, tan infantiles y pedantes, con vuestra arrogancia vencida por la piedad, postrados ante la única y gran Verdad.
Creéis que vuestro odio nos da miedo, y por eso perdéis siempre. Nos habéis censurado, encarcelado, torturado y asesinado. Venimos de las catacumbas y de la Cruz, y continúa siendo muy de nuestro tiempo perseguir a cristianos.
Es cierto: nos habéis hecho mucho daño y todavía nos lo hacéis. Pero ¿miedo?, ¿qué miedo? Conocemos el final de la historia y su significado, que aunque la vida sea efímera podemos hacer que nuestros días sean inmortales, y que vosotros siempre volvéis.”
Mi querida e inmortal España



Categorías:Barcelona, Iglesia Católica, Madrid, Podemos

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