Genocidio silencioso

y lo peor, algunos presumen de ello.

Es más, se plantean como objetivo su eliminación. En Islandia, todos los bebés –el 100% de los diagnosticados—con Síndrome de Down es abortado. Es difícil apreciar el horror de esa afirmación: es el primer país que se jacta de ‘erradicar’ el Síndrome de Down: «no ha habido un solo nacimiento de bebé con Síndrome de Down en los últimos cinco años», apostilló el doctor Dr. Peter McParland.

Dinamarca aprieta el paso, y pronostica que en 10 años conseguirá el mismo objetivo que Islandia. En USA el 85% (en estudios basados en casos hospitalarios o el 67% en media ponderada) y en el Reino Unido el 90% de los bebés diagnosticados con Síndrome de Down son abortados. En España ya en 2008 el 95% era eliminado en el seno materno.

Cuando se les deja nacer viene la paradoja. En 2011 la American Journal of Medical Genetics publicó varios estudios que daban cuenta del impacto en las familias de su hijo síndrome de Down. El Dr. Brian G. Skotko coordinó el equipo que entrevistó a 2.400 padres sobre la relación con su hijo síndrome de Down:

  • el 99% declaró que amaba a sus hijos,
  • el 97% que se sentían orgullosos de ellos,
  • el 79% que veían la vida de un modo mucho más positivo «por su culpa»,
  • el 5% se avergonzaba de ellos y
  • el 4% se arrepentía de haberlos tenido.

En un segundo estudio se entrevistó a los hermanos, 822, y la cosa va por la misma línea: casi todos los hermanos consideraban la relación con su hermano Síndrome de Down positiva y estimulante. El 88% de los hermanos mayores declaró que gracias a ellos eran mejores personas, más del 94% se sentían hermanos orgullosos.

Hay un tercer estudio: qué opinan los propios síndrome de Down de sí mismos. De las 284 personas con síndrome de Down mayores de 12 años que fueron encuestados, la autopercepción es:

  • casi el 99% indicó que son felices con sus vidas,
  • al 97% le gusta ser lo que son, y
  • el 96% le gusta cómo se veían.
  • En cuanto a las relaciones familiares, la otra cara de la misma moneda: casi 99% de las personas con síndrome de Down expresa amor por sus familias, y el 97% «adora» a sus hermanos y hermanas.

Ya ven: son felices, “adoran” a sus familias, ayudan a los que tratan a ser mejores, su familias los quieren con locura, generan alegría,… pero el mundo no les deja nacer. ¿Por qué ese miedo a la felicidad? ¿Por qué es miedo a la alegría? ¿Por qué ese miedo a darse a los demás?

Dicen que vivimos en mundo civilizado, más exacto sería decir que vivimos en plena barbarie. Y no nos cabe duda que los bárbaros eran más civilizados que nosotros, creían que la vida merecía la pena.

Mi querida y bárbara España.



Categorías:Aborto, Derechos humanos

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