Las palabras las carga el diablo

Unilateral/Bilateral, ¿qué más da?

 

No caigamos en la trampa. La maldad de la declaración de independencia no está en que sea unilateral. Si fuera bilateral también sería una maldad. La unidad de España no se acuerda, no se negocia. La unidad de España es fruto de la historia, del trabajo de muchas generaciones, de compartir un proyecto, de haber creado muchos vínculos. La unidad de España es también un compromiso con la próximas generaciones. Lo explicaba muy bien José Javier Esparza el sábado pasado en la Plaza de Colón en Madrid (aquí puede leer la intervención entera):

España no nació ayer. España es una realidad histórica incontestable. Una realidad nacional que alberga, desde su origen, formas diversas, pero convergentes, de ser español. Somos desde hace siglos una comunidad política y nuestro nombre es España. Tomar conciencia de eso es lo que nos hace soberanos. Todos y cada uno de los territorios de nuestra patria son nuestra casa común. Repito: nuestros. Nos pertenecen. No pertenecen a una estirpe regia, no pertenecen a una oligarquía financiera, no pertenecen a una clase política o a unos caciques mediáticos. España pertenece al pueblo español. Eso es lo que significa soberanía. Nadie tiene derecho a quitarnos eso. Nadie. Y aquí estamos dispuestos, uno a uno, a defenderlo. No hay libertad, no hay democracia, si nos quitan la nación. […]

Porque hoy, aquí, no estamos solo nosotros, españoles de esta hora. No. Están también los españoles que nos precedieron. Están en el suelo que pisamos, en la lengua que hablamos, en los nombres que llevamos. Y con los españoles que nos precedieron, están también los españoles que han de venir, esas generaciones a las que hemos de traspasar, como mínimo, la misma herencia que nosotros en su día recibimos. No tenemos derecho a dejar que esa herencia se pierda. Es nuestro deber histórico. Y eso no es tampoco un imperativo abstracto. Vosotros lo sabéis. Claro que lo sabéis. Por eso estáis aquí. Lo saben también todos esos españoles que en estos días han sacado sus banderas al balcón. El pueblo español conoce su deber. Desde aquí exigimos a los poderosos que también cumplan con su deber. Y ese deber sólo tiene un nombre: España.

Por eso no cabe declaración de independencia ni unilateral ni bilateral. España no es sólo nuestra, es también de nuestros antepasados que dieron su vida por ella y nos la legaron. Es también de los españoles que están por venir, que tienen derecho a recibir una España unida.

No caigamos en la trampa. Toda declaración de independencia es mala. Que no nos embauquen con el lenguaje. La unidad de España no se negocia ni se pacta, se defiende y se honra. En nuestro deber con los españoles que nos precedieron, con los de esta hora y con los que vendrán. Con unos y otros tenemos un deber. ¡Cumplámoslo!

Mi querida y unida España.



Categorías:Cataluña, España, Separatismos, Unidad de España

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