El hombre que puede perder

dos oportunidades históricas de cambiar España.

Mariano Rajoy, es justo reconocerlo, se ha enfrentado a la época más difícil en el gobierno de España. Por un lado, cuando llegó al gobierno recibió una nación sumida en la peor crisis de los últimos 50 años; con unos niveles de desempleo en máximos históricos; con un estado elefantiásico que no se podía pagar; con unos niveles de déficit imposibles; con una amenaza de rescate inminente; con una crisis bancaria e inmobiliaria sin precedentes. Asumió el cargo, evitó el rescate e impidió que las crisis fuera a mayores.

Por otro lado, se ha encontrado con el desafío separatista catalán en su punto más álgido. Algo a lo que no se ha tenido que enfrentar ningún gobernante anterior.

Es justo reconocer también que estos dos problemas son heredados y en ambos casos el gobierno Zapatero actuó de bombero pirómano. 

Sin embargo, reconociendo los grandes retos a los que se han enfrentado Mariano Rajoy y su dificultad. También hay que reconocer que ningún gobernante como Rajoy se han encontrado con dos situaciones que le hubieran permitido transformar España, de nuevo, en una gran nación y recuperar terreno sobre los destrozos realizados por gobiernos anteriores, sobre todo por Zapatero.

Cuando Mariano Rajoy llegó en 2011, con mayoría absoluta – la mayor obtenido por un gobierno salvo la primera de Felipe González – el pueblo español le había concedido casi una carta blanca para imponer reformas:

  • en materia de vida y familia: estaba aceptado que Rajoy modificaría la ley del aborto y mejoraría el trato de la familia. Se estaría de acuerdo o no con ello, pero iba en su programa y estaba asumido que lo aplicaría. Cabía recuperar terreno tras el empuje zapateril a la ideología de género. No lo hizo.
  • en materia de administración del Estado: estaba aceptado que Rajoy racionalizaría el gasto, reduciría el peso del estado, embridaría el déficit por vía de gasto (no por vía de impuestos como hizo), reduciría la administración. Había una oportunidad para desmontar la mentalidad socialdemócrata imperante en España. No lo hizo.
  • en materia de unidad nacional: estaba aceptado que podía ser necesario recuperar competencias autonómicas, racionaliza el gasto autonómico, quitar poder (presupuesto) a los gobernantes autonómicos, evitar la existencia de 17 reinos de taifas en los legal, administrativo y económico – la famosa ley de unidad de mercado que quedo en agua de borrajas -. No lo hizo.

Mariano a pesar de los grandes retos a los que se enfrentaba, se encontró también con una oportunidad histórica para revertir en España el dominio de la ideología de género, de la mentalidad socialdemócrata, del relativismo moral, del desprecio a la unidad nacional. La desaprovechó.

El segundo gran reto a que se enfrenta Mariano Rajoy es la amenaza de secesión de Cataluña – hoy más que amenaza deberíamos decir la realidad de la secesión de Cataluña -. Estos cuatros años, pero sobre todo ahora mismo, Mariano Rajoy tiene la gran oportunidad de cambiar España. La agresión separatista catalana ha evidenciado hoy a los españoles, la falta de libertad, de derechos y de seguridad de muchos españoles en Cataluña, ha evidenciado la inexistencia del estado en Cataluña, ha mostrado la perversión del sistema autonómico controlado por los separatistas.

Pero de nuevo surge una gran oportunidad. Hoy, muchos españoles -la gran mayoría- estarían dispuestos a que el gobierno actuara, no para devolver el estatus quo -lo que sería una derrota-, sino para reorganizar la autonomía catalana de tal forma y manera que se garantice la unidad nacional, se devuelvan sus derechos y libertades a los españoles no separatistas, se proteja su integridad física, se vuelva hacer presente en Cataluña el Estado Español y se impide que se utilicen las instituciones del Estado, eso es la Generalidad, para trabajar en contra de España y como fábricas de separatistas.

Una oportunidad única para zanjar el problema del separatismo catalán y también el resto de amenazas separatistas de España. Una oportunidad paraempezar a liquidar el proyecto de ruptura de la nación española que encabezan la izquierda anti-española y los separatistas.

Mariano tiene esta segunda oportunidad para hacer algo grande en España. Para ponerla en la senda de recuperar su grandeza. La primera oportunidad la perdió. Esta segunda es casi más importante que la primera, ¿la aprovechará?.

Hasta el momento parece que no. Pero la esperanza es lo último que perdemos en MQE.

Mi querida y esperanzada España.



Categorías:Cataluña, España, Separatismos, Unidad de España

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