El peor de los escenarios

Una reforma constitucional.

 

¿Quieren solucionar nuestros dirigentes políticos el problema separatista? Parece que no. El miércoles pasado el gobierno acordaba con el PSOE la apertura de una comisión para estudiar una reforma constitucional que “adecue la organización territorial a la España de hoy” (sic).

Vayamos por partes. ¿Reforma constitucional? La primera pregunta que surge es, ¿en qué sentido? Es verdad que muchos españoles deseamos una reforma de la estado de las autonomías, para que el Estado recupere presencia y fortalecer la cohesión nacional. Sin embargo, no parecen ir por ahí lo tiros. Rajoy ha aceptado la propuesta del PSOE de abrir un debate sobre la reforma constitucional, pero Sánchez quiere una reforma en el sentido de ahondar en la federalización o confederalización de España. Es decir, en el mal sentido.

En el mal sentido porque esta intención del PSOE supone, en primer, lugar aceptar como punto de partida de la reforma la situación actual y profundizar en sus errores que dañan seriamente la unidad y solidaridad nacional; en segundo lugar; olvidar la situación de opresión y falta de libertades y derechos de los españoles en Cataluña.

¿La España de hoy? La España de hoy necesita un estado de los autonomías menos autonómico y más nacional. Efectivamente la España de hoy no es la del 78, en aquella la cohesión nacional era mayor, la solidaridad interterritorial también, los problemas separatistas menores (sí había terrorismo, pero la unidad nacional no estaba en entredicho). Es decir, exactamente lo contrario de lo que opinan nuestros políticos.

¿Por qué Rajoy acepta dar este paso? Los buenistas dicen que lo hace para ganarse el apoyo del PSOE de cara a la aplicación del art. 155. Ya saben el nuevo mantra de la necesaria unidad de los “demócratas” ante el desafío catalán.

En MQE no compartimos este razonamiento. La unidad en la acción es un medio, no un fin. El fin de la actuación del gobierno debe ser garantizar la unidad de España, el cumplimiento de la ley, restaurar los derechos y libertades de los no separatistas en Cataluña y podar las raíces del problema separatista para que no se reproduzca. Por eso, si conseguir la unidad de los partidos políticos exige, como parece ser, renunciar a hacer lo justo y lo bueno para España, entonces se debe renunciar a la unidad.

La unidad no puede justificar traicionar a España y los españoles. La unidad no puede ser coartada para cerrar el problema separatista en falso. Estamos en el peor escenario, aquel en que bajo la excuso de la unidad en la acción se abre la vía, la reforma constitucional, para consolidar el separatismo en España, falta de igualdad y libertad ante la ley de los españoles y el abandono de los españoles a los separatistas.

Mi querida y horrorizada España.



Categorías:Cataluña, Constitución, España, Separatismos

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3 respuestas

  1. No me fío de Puigdemond, ni de Sanchez, ni de…Rajoy. Del tal Iglesias mejor ni pensarlo.

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  2. Nos manipularan como han hecho siempre. Somos un pueblo ingenuo y borreguil. Si surgiera un Lider que pensara en la nacion española…

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  3. Por mucha reforma que hagan tendrán que votarla los españoles, supongo..

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