Algo está pasando

pero nadie lo quiere contar.

Informa el diario El Mundo: “El Ministerio del Interior dio este jueves a conocer su balance de criminalidad correspondiente al primer trimestre de 2018, en el que se refleja que las denuncias por delitos contra la libertad e indemnidad sexual aumentaron en España un 13,8% en relación al mismo periodo del año anterior. En concreto, subieron un 28,4% las peticiones de ayuda a las Fuerzas de Seguridad por agresiones sexuales con penetración. Los casos se han elevado de 289 a 371, lo que indica que cada día se registran cuatro violaciones.

También se incrementaron un 12% las denuncias por el resto de delitos contra la libertad sexual. Pasaron de 2.369 a 2.654 en tres meses, lo que da un resultado de cerca de 30 acusaciones diarias por abuso, acoso, pornografía infantil o exhibicionismo”.

En resumen: “Suben un 28% las violaciones y un 14% los delitos contra la libertad sexual durante el primer trimestre”.

La interpretación, buenista,  que se escucha como principal justificación a estos datos es que ahora se denuncia más que antes y por eso estos malos datos.

Sin embargo, sorprende el dato. Después de más de 10 años con todo tipo de leyes, pactos contra la violencia de género. Después de años criminalizando al varón, después de … los datos no hacen más que empeorar. ¿Entonces hemos mejorado o no? Parece que no. 

El pensamiento políticamente correcto apunta a que todo esto se debe a una sola causa, el hombre. Un depredador para la mujer. Pero tras más de una década trabajando bajo esa premisa todos empeora.

¿No será hora de preguntarse por otros causas?  Damos algún ejemplo por si ayuda: la hipersexualización de nuestra sociedad; la presencia cada vez mayor de la pornografía; la propuesta de una sexualidad desligada del amor; la separación entre sexualidad y procreación; el hedonismo;…

¿No sería interesante – lo mismo se acierta – empezar a trabajar en mostrar la belleza de la sexualidad ligada al amor y la acogida de la vida? ¿No será interesante explicar el sentido de la sexualidad y dejar de hablar de la fontanería de la sexualidad? ¿No sería interesante dejar de mostrar a la mujer como un objeto y poner en valor su dignidad en lo propio de la feminidad? ¿No sería interesante mostrar como la sexualidad tiene su lugar, el matrimonio?

Después de tantos años trabajando bajos unas premisas y en una línea de terminada y visto el fracaso, el bien de los españoles, en especial el de las mujeres y el de los jóvenes, exigiría que nuestros políticos realizaran un cambio de rumbo. Parece claro. El principal escollo es que eso exige humildad y no sabemos, en MQE, si nuestros políticos van sobrados de esta virtud o no.

Mi querida y humilde España.



Categorías:Mujer, Sexualidad

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1 respuesta

  1. Pues está pasando que la moralidad está bajo mínimos, más bien yo hablaría de la amoralidad que está instalada en toda Europa.

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