Una posibilidad

para acabar con una paz corrupta e inmoral.

El “consenso” es uno de los grandes mantras de las democracias modernas. Es una forma de tranquilizar conciencias. El consenso disculpa no reabrir debates bajo la excusa de la tensión que provocarían; de la división que generarían, …

Ese “consenso” provoca que muchos debates políticos, en especial los referidos a los derechos humanos, sean relegados una vez que el progresismo ha alcanzado su meta. Un ejemplo claro es el aborto. 

El progresismo – de izquierdas y de derechas – puso todo la carne en el asador para legalizar el aborto: mentiras, presiones, no les importó dividir a la sociedad, ni enfrentarse a un sentir mayoritariamente contrario,… nada se interpuso en su objetivo. Por fin el aborto ha sido legalizado en la mayoría de los países occidentales.

Una vez cumplido el objetivo y pasados unos años aparece el “consenso”. Un consenso que se concreta en que la sociedad se ha acostumbrado al aborto, se vive con “normalidad” que el aborto sea legal. Y ante esa “paz social”, ese “consenso” – que por cierto nadie verbaliza ni expresa – estos temas no deben retornar al debate público. Eso generaría división, son debates que no se pueden ganar, no es el momento, … y muchos otros argumentos justificativos de una inacción.

Sin embargo, hay una sociedad que no hay caído en la trampa del “consenso”, de la “paz corrupta e inmoral” como la denomina Jorge Soley en un brillante artículo. Se trata de la sociedad norteamericana que durante muchos años ha mantenido vivo el debate del aborto, no sólo en el apoyo a las mujeres en riesgo de aborto, no sólo en la batalla contra los abortorios, sino también en el ámbito político.

La cuestión del aborto en Estados Unidos, gracias a Dios, es una bandera política, está presente en el debate. Y gracias a ello es posible, Dios lo quiera, que Estados Unidos pueda ser la primera nación en revertir le legalización del aborto.

La renuncia del juez del Supremo Anthony Kennedy y el compromiso de Donald Trump de proponer candidatos provida al Supremo abren la oportunidad a una primera mayoría provida en el Supremo de Estados Unidos que pudiera reconsiderar la sentencia Roe v Wade que legalizó el aborto en Estados Unidos.

Pero esta posibilidad no tendría visos de éxito si la sociedad norteamericana hubiera caído en la trampa del consenso, se hubiera conformado con una paz social “corrupta e inmoral”. Esa resistencia, esa búsqueda de una paz verdadera – la tranquilidad en el orden la definía San Agustín – es la que hace pensar hoy que el aborto pueda retroceder en Estados Unidos.

No será un camino fácil, pero al menos hay camino.

Mi querida y pacífica España.



Categorías:Aborto, Defensa de la Vida

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