Cuando todo se politiza

A vueltas con las disparidad.

Una de las características del mundo moderno – en el sentido no temporal del término – es la politización de toda la vida social. Con la modernidad todo se ha politizado, todos los aspectos del vida social se consideran públicos y, por tanto, políticos, que es tanto como decir, objeto de regulación y donde los partidos políticos se consideran con derecho de pernada. Un ejemplo claro de esta politización de todo la vida social es la ideología de género a través de la cual, algo propio de la intimidad, la sexualidad se convierte en algo a regular por los políticos y la orientación sexual en fuente de derechos.

Pero hoy no queremos hablar de ideología de género sino de discapacidad. En muchas comunidades autónomas existen centros educativos especializados en el trato a personas con discapacidad. Estos centros además de atender necesidades específicas de las personas con discapacidad ampliaban las oportunidades de los padres a la hora de elegir cómo escolarizar a sus hijos. Todo funcionaba tranquilo.

Hasta ahora que, con base en un Informe de la ONU – la dichosa ONU -, nuestros políticos han decidido que la existencia de centros de educación especial es discriminatoria para las personas con discapacidad. Hablan de la escuela inclusiva, que todos los niños – tengan la capacidad que tengan – se escolaricen en el mismo centro educativo y proponen, sin contar con las familias afectadas y cercenando su libertad – cerrar todos los centros de educación especial.

Una decisión que además de ser contraria a la libertad de los padres, no hay que conozcamos ningún niño escolarizado en centros de educación especial si no es porque sus padres así lo quieren, se basa en un presupuesto falso, la igualdad. Otro mantra del mundo moderno, de la modernidad.

Dicen los defensores de esta medida que la existencia de centros de educación especial es discriminatoria. Una vez más confunden las churras con las merinas, discriminar es tratar al igual de forma diferente. En materia educativa, en necesidad de recursos, en metodologías de aprendizaje las exigencias de un niño con discapacidad son o pueden ser muy diferentes a los de un niño sin discapacidad. Por tanto, es lógico que existan centro que oferten atenciones especialmente diseñadas para niños con discapacidad. Esto no es discriminación, es atención personalizada, algo que a los igualitaristas molesta, porque sí todos somos iguales en derecho y dignidad, pero no en lo demás.

Y lo más triste es que todo este discurso politizado, ideologizado e igualitario probablemente sólo está escondiendo una motivación economicista. Nuestras administraciones no quieres dedicar recursos a la atención de aquellos que lo necesitan. Nuestras administraciones no quieren dedicar recursos a favorecer la libertad de las familias.

Más información aquí.

¡Por favor, dejen en paz a las familias!

Mi querida y politizada España.



Categorías:Educación, Igualdad

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