A propósito de la libertad y Cayetana (I)

Sobre el origen de la vida.

 

 El pasado 28 de julio escribía Cayetana Álvarez de Toledo un artículo titulado “La libertad es la corriente”. En el mismo defendía que la libertad sería el instrumento que debía utilizar Pablo Casado para devolver al PP el título de la casa común del centro-derecha. Tiempo tendremos de entrar sobre el fondo de dicho artículo. Hoy queremos fijarnos en un comentario que desliza, como quien no quiera la cosa, Cayetana.

Dice Cayetana en su artículo: “Si aceptamos que todas las vidas valen lo mismo y no sabemos a ciencia cierta -literalmente- cuándo empieza la vida, entonces la decisión sobre su interrupción requiere, como mínimo, una cierta modestia”. Sorprende que una persona culta e inteligente como Cayetana haga una afirmación de este tipo. Una afirmación que cuando menos cabría tachar de arbitraria e indocumentada.

Bastaría con que Cayetana hubiera consultado cualquier libro de embriología, de biología, de medicina, … para saber que la ciencia tiene muy claro cuando empieza la vida. La vida empieza con la concepción, es decir, con la fusión del espermatozoide y el óvulo. En ese momento, con la fusión de los núcleos de las dos células, surge un nuevo patrimonio genético, distinto del de la madre y del padre y aparece un nuevo ser. Ahí comienza la vida.

Sabemos literalmente a ciencia cierta que en ese momento, una vez producida la fusión de las dos células, hay una nueva vida. Y sabemos más. Parafraseando a la ministra Aído, en este punto Cayetana – y nos duele mucho tener que decir esto – ha bajado a su nivel, sabemos que hay un ser vivo, pero además, a diferencia de Aído, sabemos que se trata de un ser vivo de la especie humana. Es decir, una persona.

Dice Cayetana que hay que “asumir la complejidad, que es biológica, filosófica y también psicológica”. No cabe duda de que el proceso de crecimiento y maduración de la persona desde el momento en que comienza su vida – en la concepción – es complejo, que el proceso biológico y psicológico tiene multitud de pasos y desarrollos. Pero esa complejidad en ningún momento emborrona, oculta cuando comienza la vida.

Por eso no entendemos la expresión de Cayetana y menos su apelación a la modestia en la decisión. Si algo exige la modestia en el debate sobre el derecho a la vida, sobre el aborto, es hacer caso literal a lo que la ciencia sabe. Y lo que la ciencia sabe es que la vida comienza en la concepción. Por tanto, la ciencia nos permite concluir – literalmente – sin lugar a dudas que el aborto provocado supone el asesinato de una persona inocente.

La modestia exigiría posicionarse en defensa de la vida, de toda vida, la no nacida también. Lo contrario no es más que el orgullo de querer considerarse dueño de la vida humana, de la vida de los demás. En contra, literalmente, de la ciencia y del sentido común.

Mi querida y modestamente científica España.



Categorías:Defensa de la Vida, Libertad

Etiquetas:, , ,

1 respuesta

  1. Hay gente que valiosa que la pierde su progresismo. Si estás en contra del aborto sin excepciones eres un facha. Pues bien: lo soy y a mucha honra

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: