A propósito de la libertad y Cayetana (III)

El pluralismo invertido.

 

 El pasado 28 de julio escribía Cayetana Álvarez de Toledo un artículo titulado “La libertad es la corriente”. En el mismo defendía que la libertad sería el instrumento que debía utilizar Pablo Casado para devolver al PP el título de la casa común del centro-derecha.

A primera esta idea tiene sentido. Si un partido, o unas ideas, quieren gobernar tienen que ser capaces de aunar a un gran número de votantes. La actual configuración del espectro político español con tres partidos: PP, C´s y Vox compitiendo por el tradicional caladero de votos del PP puede hacer imposible que las ideas liberal-conservadoras puedan acceder al gobierno.

Ante esta situación Cayetana plantea que es necesario hacer un programa, tener un iderio plural para todos aquellos votantes que se sienten atraídos por el ideario liberal- conservador. No exigir una adhesión monolítica, sino preparar un programa plural, en el que quepa el disenso – la libertad -, donde las diferentes sensibilidades de ese espectro político puedan sentirse cómodas puede ser la forma de reconstruir ese gran proyecto del centro-derecho que algunos esperan. La libertad sería el medio de llegar a la unión.

Sin embargo, en MQE nos parece que lo que plantea Cayetana es un pluralismo invertido que no tiene mucho sentido. La doctrina política clásica siempre ha entendido que hay elementos en la organización de la convivencia social que no se pueden discutir sin poner en riesgo la convivencia y paz social. Esos elementos eran básicamente el respecto a la naturaleza del hombre, la defensa sin excepción de los derechos humanos emanados de esa naturaleza y el respeto a algunos principios básicos de la vida social: principio de autoridad, del bien común, subsidiaridedad, participación, organismo social.

En estos elementos no cabía pluralismo. Donde cabía, era necesario y bueno el pluralismo era en todas las cuestiones accidentales, por relevantes que pudieran ser, de la organización social. Ahí se defendía el pluralismo, el sano pluralismo.

Sin embargo, Cayetana plantea un pluralismo invertido. Libertad en elementos básicos de la convivencia social como el derecho a la vida y unanimidad en aspecto accidentales. Esto no deja de ser un pluralismo invertido y, por tanto, erróneo. Es verdad, posiblemente Cayetana no quiere un pluralismo en todos los elementos básicos de la convivencia pero no parece ni coherente ni consistente su propuesta.

Un falso pluralismo sólo consigue una apariencia de unidad. Dice Cayetana que “la libertad asegura la unidad”. Esa frase remite a otra de nefasto recuerdo “la libertad nos hace verdaderos”. Ambas frases, a pesar de ser dichas por personas contrapuestas en los ideológico, comparten un mismo fundamento, se olvidan de la verdad.

Es la verdad la que nos hace libres, y es la verdad la que asegura la unidad en libertad. No al revés. Al final volvemos a la cuestión básica, ¿debe jugar algún papel la verdad en la política? En MQE no tenemos duda de que sí. Para Cayetana, parece que no.

Mi querida y verdadera España.



Categorías:Democracia, Libertad, Pluralismo

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