Política, libertad, verdad, colectivismo, individuo

Una crítica de Juan Manuel Rallo a VOX.

El auge de VOX, su presencia en los medios y hasta su posible entrada en el parlamento están generando muchos debates en cuanto a su ideario. Hoy Juan Manuel Rallo examina a VOX bajo la patena del liberalismo. Juan Manuel descarta utilizar el calificativo de extrema derecha para VOX, sin embargo suspende a VOX como partido liberal.

Para Juan Manuel el liberalismo: “combate al colectivismo de izquierdas, pero no solo al colectivismo de izquierdas. Cualquier paradigma filosófico o movimiento político, de izquierdas o de derechas, que apueste por limitar la esfera de libertad, personal o económica, de un individuo merecerá una fundada crítica desde planteamientos liberales, esto es, desde aquellos planteamientos que reputan la libertad individual como el valor central que ha de estructurar un ordenamiento jurídico”.

Y desde su punto de vista VOX “es la némesis de la libertad individual”. No nos corresponde a nostros desmentir o no este punto de vista sobre VOX. Sí, nos parece interesante analizar el trasfondo del artículo de Rallo porque muestra a las claras la imposibilidad del liberalismo como base para la construcción de una sociedad. Rallo quiere construir una sociedad cuyo objetivo sea garantizar una libertad individual absoluta en todos los ámbitos sociales. Una libertad que no admite ninguna referencia o limitación a la verdad y menos a la naturaleza de las cosas. Una libertad que sólo se entiende para el individuo y que en ningún caso reconoce la existencia de lo que el pensamiento clásico y tradicional denomina los cuerpos intermedios.

Para Rallo, como buen liberal, la sociedad no está al servicio del hombre, la comunidad política no está para ayudar al hombre a vivir la “vida buena” que diría Aristóteles, la comunidad política simplemente debe ser un supermercado todas todas la opciones sean posibles y el papel de la autoridad se limitaría a evitar el conflicto entre las diferentes opciones.

En la visión liberal, brillante y coherentemente expuesta por Rallo, no cabe la referencia al Bien Común, nos cabe un fin trascendente, no cabe una autoridad que promueva – no que obligue – la virtud, no cabe la protección de las instituciones naturales – necesarias para la vida en sociedad – solo cabe el libertinaje, la anarquía. Y el problema del libertinaje o la anarquía es que hace imposible la convivencia. Para la convivencia es necesario el orden y no cualquier orden sino aquel que respeta la naturaleza de la cosas, en especial la del hombre.

Y la naturaleza del hombre nos dice que éste tiene un fin: la verdad, la bondad, la belleza y que para eso dispone un medio, la libertad. Convertir los medios en fines no hace sino impedir el buen desempeño social. Eso es lo que hace Rallo, eso es lo que es el liberalismo. Esa es la base sobre la que se vienen construyendo desde hace 200 años las sociedades occidentales. Esa es la razón por la que cada vez más estas sociedades son más inhóspitas – no sólo no respetan sino que actúanos contra la dignidad de la persona -.

Quizás por eso en MQE no nos duele que nos tachen de iliberales, siguiendo la terminología de Zarzalejos, porque con el liberalismo – tal y como lo define Rallo – la única estación de llegada es el caos. Y en eso estamos.

Mi querida y caótica España.



Categorías:Libertad, política

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