Soberanía popular: ¿qué es eso?

El totalitarismo de género.

Sí, el fondo debe ser negro porque ese es el camino y el final al que lleva la ideología de género, el negro, la falta de vida, la muerte. Hispanidad.com se hacia eco de la siguiente noticia: “Taiwán, homomonio a la fuerza: el Parlamento se salta la voluntad del pueblo, que votó en contra de legalizar el matrimonio homosexual”. Como se informa en la noticia El 24 de noviembre de 2018, el pueblo de Taiwán votó mayoritariamente en referéndum contra el matrimonio homosexual, y expresó su apoyo a la definición del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer. Han bastado seis meses para que los legisladores hagan de su capa un sayo y legalicen contra la voluntad popular, el sentido común y la realidad de las cosas la uniones entre personas del mismo sexo.

Esta noticias tiene varios aspectos que conviene resaltar:

  • Totalitarismo: como toda ideología la ideología de género lleva a aparejada una agenda política que al ser contraria a la realidad de las cosas debe imponer por la fuerza. Y de eso como vemos sabe mucho la ideología de género. No se puede explicar la expansión de esta ideología sin el totalitarismo legal y judicial que están implementando organizaciones internacionales (con la ONU a la cabeza), gobiernos nacionales y partidos políticos. Como botón de muestra el último ejemplo de Taiwan.
  • Soberanía popular: un engañabobos. Los políticos, los promotores del NOM no tienen ningún empeño ni problema en saltarse la soberanía popular (supuestamente el fundamento de la democracia) cuando contraviene sus intereses. Y en el caso de la ideología de género es permanente el asalto a la soberanía popular. Resulta sorprendente o no tanto, este rechazo a la soberanía popular. Históricamente el rechazo a la soberanía popular venía del pensamiento tradicional. Este niega la soberanía popular en un doble sentido: por un lado, la soberanía no proviene del pueblo sino De Dios; por otro y en relación con ella, esa soberanía – entendido como causa segunda de la soberanía divina – nunca es absoluta sino que se debe al Creador y al orden por él establecido. Ahora resulta que los que no creen en la soberanía popular son los ideólogos de género. ¿Se habrán convertido en tradicionales? No, la diferencia está en que los “adoradores de la soberanía popular” son totalitarios y la soberanía popular es una excusa para manejar a los pueblos y se acepta en tanto en cuenta acepten los planes de los poderoso. Sin embargo, el pensamiento tradicional lo que defiende es que la soberanía popular, además de ser un concepto falso, nunca está por encima de la ley natural y el bien común. Una diferencia no de matiz sino de concepto.
  • Positivismo jurídico: la ley no está para reconocer derechos preexistentes, la ley está al margen de la realidad, se basa únicamente en el capricho del legislador.
  • El sentimiento como derecho: se acepta que el sentimiento genere “derechos”; es decir, cada persona “tiene derecho” a obligar al resto a que le traten como ella se siente. Sea ese sentimiento acorde o no a la realidad.

Como ven una noticia que refleja muy bien el tipo de sociedad que estamos construyendo: totalitaria, relativista, sentimental, con la ley al servicio del capricho particular. Vamos, lo más parecido a la selva.

Mi querida y selvática España.



Categorías:Ideología de género

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