¿2019 o 1984?

La distopía de Orwell, ¿ficción o realidad?

Entre 1947 y 1948, se publicó en 1949, escribió la ficción distópica 1984. ¿Se equivocó Orwell en el mundo que venía o en la fecha en que se haría realidad?. Alfonso Basallo lo tiene claro, Orwell acertó en lo que llegaría en Gran Hermano, quizás no en como actúa, pero sí en su capacidad de control de nuestras vidas. Si parece que se equivocó en la fecha, la novela se podría haber llamado 2019. Las siete razones de Alfonso para pensar que 1984 ha llegado en 2019:

Siete razones por las que ‘1984’ podría ser 2019 y nosotros sin enterarnos

George Orwell (1903-1950) se refería en su famosa distopía a la dictadura comunista. El escritor sabía de lo que hablaba, él mismo era socialista -pero rabiosamente antiestalinista- y escribió la novela recién terminada la II Guerra Mundial, cuando el Telón de Acero soviético cayó sobre media Europa; y Mao teñía China de rojo.

Lo paradójico es que el terrible futuro que describe se puede aplicar casi al pie de la letra al Occidente democrático de principios del siglo XXI. Hay al menos siete inquietantes paralelismos entre la novela y la realidad actual. Siete razones por las que ‘1984’ podria ser 2019.

1.- Porque el Ojo se cuela por las pantallas

La sensación de estar permanentemente vigilados, ficción en ‘1984’, es realidad en 2019. En un ensayo reciente,  1984 and Philosophy. Is Resistance Futile?, de Di Nucci y S. Storrie señalan que al Ojo del Big Brother le sustituyeron la televisión y el video, pero eso era nada comparado con los ordenadores y sobre todo con los smartophones, que sirven para “formar” a los ciudadanos y a la vez para vigilarlos. La invasión de la intimidad, la hipnosis audiovisual, el control de las mentes a través de las pantallas… Todo estaba ya profetizado en la novela de Orwell.

Años antes de Neil Postman (Divertirse hasta morir) o Giovanni Sartori (Homo videns), el escritor inglés dejó dicho: «La televisión y el adelanto técnico que hizo posible recibir y transmitir simultáneamente en el mismo aparato, terminó con la vida privada. Todos los ciudadanos (…) podían ser tenidos durante las veinticuatro horas del día bajo la constante observación de la policía y rodeados sin cesar por la propaganda oficial, mientras que se les cortaba toda comunicación con el mundo exterior».

2.- Porque el Big Data puede convertirse en el Big Brother

El Big Data es un arma de doble filo. Maravilloso crisol de información que puede traducirse en progreso tecnológico y prosperidad económica, pero también en invasión de la intimidad y control totalitario. Lo ha advertido el historiador de moda, el gurú isreaelí Yubal Harari, autor de libros como Sapiens: la tecnología puede favorecer la tiranía (como detalla en un artículo publicado en The Atlantic ).

Sobre todo si el Big Data cae en manos de los poderes públicos. En España, por ejemplo, con la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD), que permitirá a los partidos no sólo mandar propaganda electoral, sino también rastrear datos personales y opiniones  sin el consentimiento del afectado. Los partidos pueden hacerse con una base de datos de ciudadanos, ordenados por la ideología, según sus manifestaciones en internet. Podrán conocer qué pensamos, qué aficiones tenemos… lo más personal.

Todo eso lo prohíbe expresamente la Constitución -nadie puede ser obligado  a declarar sobre su ideología, religión o creencias’… pero ¿a quién le importa la Constitución en la España del golpe secesionista, la negociación con terroristas, o la ley del aborto libre de Zapatero? Lo importante es tenernos controlados a todos, y fichados a todos.

3.- Porque no quieren que sepamos, ni que pensemos

Estremece comparar los planes educativos y los programas escolares de hoy en día -en realidad de las últimas décadas- con el proyecto adoctrinador de ‘1984’. El objetivo es que no sepan, que no desarrollen un pensamiento lógico. Para ello es clave acabar con las Humanidades y con los libros. En esto coincide la novela de Orwell, con otras distopias, singularmente con la persecución de los lectores y los libros en Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, o en la propia Un mundo feliz, de Aldous Huxley, donde Shakespeare y la Biblia están prohibidos.

“La ignorancia es la fuerza” es uno de los lemas del Partido, porque la ignorancia evita la aparición del pensamiento crítico y la rebelión contra el orden establecido. Esa ignorancia se consigue persiguiendo el conocimiento y la reflexión, y sumergiendo al ciudadano en un incensante fluir de imágenes y sonidos en permanente cambio. De suerte que, al final, a nadie le interesa la lectura. Como le ocurre a Julia «no le interesaba leer. Consideraba los libros como una mercancía, algo así como la mermelada o los cordones para los zapatos».

4.- Porque pretenden reescribir el pasado, con la Ley de Memoria Histórica

“El que no conoce la historia; toda la vida será como un niño” escribió Cicerón. Y eso es precisamente lo que pretende el Ministerio de Verdad, de ‘1984’. De lo que se trata es de reescribir el pasado, cambiando los hechos y difundiendo la mentira. Décadas antes de que el PSOE sacara la Ley de Memoria Histórica, en la novela de Orwell puede leerse esto:  «La mutabilidad del pasado es el eje del Ingsoc [el Partido]. Como quiera que el Partido controla por completo todos los documentos y también la mente de todos sus miembros, resulta que el pasado será lo que el Partido quiera que sea»

O esto otro: «Este proceso de continua alteración no se aplicaba sólo a los periódicos, sino a los libros, revistas, folletos, carteles, programas, películas, bandas sonoras, historietas para niños, fotografías…, es decir, a toda clase de documentación o literatura (…). Diariamente y casi minuto por minuto, el pasado era puesto al día». No hay más que añadir Socialista a Partido, y ya no estamos en la novela ‘1984’ sino en la realidad de 2019.

5.- Porque tenemos Neolengua, una forma de renombrar la realidad y controlar al disidente

Se trata de modificar la lengua para controlar el pensamiento. Se trata de pervertir el lenguaje para dominar el mundo. En esto consiste la neolengua orwelliana. Y es lo que, mutatis mutandis, tenemos ahora ¿Qué otra cosa es, por ejemplo, el llamado lenguaje inclusivo de nuestros días, un forma de retorcer la realidad, para no llamar al pan, pan…?

¿Qué son ciertos eufemismos sino pieles de cordero para disfrazar a lobos como “interrupción voluntaria del embarazo” o “maternidad subrogada”? ¿No es una mentira antropológica y un delirio jurídico eso de “matrimonio homosexual”, como si la posesión del B.O.E. diera al gobernante la capacidad de hacer “círculos cuadrados”?

En eso consiste la tiranía, en reescribir la realidad, renombrar el mundo y ponerlo del revés, borrar la más elemental de las distinciones -varón y mujer-. Usar la neolengua para no dejar piedra sobre piedra. Como se dice textualmente en la novela:  “Chaucer, Shakespeare, Milton, Byron… sólo existirán en versiones neolingüísticas, no sólo transformados en algo muy diferente, sino convertidos en lo contrario de lo que eran”.

6.- Porque el Estado está empezando a sustituir a la familia

Un rasgo definitorio de los totalitarismos es sustituir al padre por el Partido o el Estado: ocurrió en el comunismo soviético -Stalin se hacía llamar “padrecito”-; en el nazismo, o en el maoismo. Quien educaba -y en muchos casos reeducaba- era el Estado. Y la familia era la gran sospechosa.

Lo mismo ocurre en las distopias literarias: la maternidad es perseguida en Un mundo feliz, de Huxley, en la que los partos son considerados como una obscenidad. En ‘1984’ se pretende reducir las relaciones sexuales a reproducción mecánica, suprimiendo el afecto o el placer, y prohibiendo el enamoramiento. Es lo que les pasa a los protagonistas, Winston y Julia.

El objetivo es deshumanizar el sexo, minar la relación hombre-mujer, dinamitar la familia y ponerla al servicio del Estado. De hecho, en ‘1984’ es típico que los hijos denuncien a sus padres por traición al Partido.

¿Les suena de algo?, ¿no les llama la atención que padre y madre hayan sido sustituidos por progenitor A y progenitor B?, ¿recuerdan el proyecto de ley LGTB de Podemos que amenazaba con retirar la custodia a los padres que se nieguen a que sus hijos menores sean sometidos a tratamientos hormonales de cambio de sexo?

7.- Porque la ideología de género pretende redefinir la naturaleza humana

Pero ningún totalitarismo hasta la fecha había llegado al extremo de pretender redefinir la naturaleza y demostrar que los hombres son maleables como arcilla. En eso están las leyes LGTB de la mayor parte de los países de Occidente, a través de una maniobra de intoxicación global, orquestada desde Naciones Unidas y la Unión Europea.

Esas leyes vienen a demostrar que no hay naturaleza, que la realidad es un constructo que se puede desmontar como un rompecabezas y se puede reformar a capricho.

En eso, están siguiendo al pie de la letra el guión de la novela de Orwell. “Te imaginas -dice el personaje de O’Brien- que hay algo a lo que se llama naturaleza humana (…) Pero es que somos nosotros los que creamos la naturaleza humana. Los hombres son infinitamente maleables».

¿Qué piensa usted? ¿Ha llegado 1984 con 35 años de retraso? ¿Ha llegado de una forma más peligrosa porque se nota menos su control de lo que plantaba Orwell en su distopía?

Mi querida y gran hermana España.



Categorías:Alma, Dictadura ideológica

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