Ahora la educación especial

Nuevo ataque a la libertad de los padres españoles.

Los padres de hijos con discapacidad lo tienen claro: el gobierno aprovecha el estado de alarma para acabar con la educación especial y evitar, además, el debate social.

El gobierno lo niega pero todo el mundo en el sector sabe que si se aprueba la ley Celaá los colegios de educación especial están heridos de muerte y sólo será cuestión de tiempo su desaparición. ¿Por qué? Porque son colegios que viven en buena medida de ayudas públicas y en la medida que se obligue a los alumnos a escolarizarse en centros no especializados la reducción de alumnos será la excusa perfecta para eliminar las subvenciones y matar a estos colegios.

El argumento que dan los promotores de esta iniciativa, PSOE, Podemos y algunas organizaciones sociales es que no se puede segregar ni discriminar a los niños con discapacidad. Ese argumento es verdadero y bueno, sin embargo, lo es a medias. Y no hay nada más dañino que una verdad a medias.

Que existan colegios de educación especial y que haya familias que opten por ellos no supone discriminar a nadie. Muchos niños con discapacidad necesitan un trato especial, diferente al que pueden recibir en aula de un colegio no especial. Recibir un trato acorde con las necesidades de uno no es sufrir discriminación sino atender como se merece a toda persona.

Y aquí radica el error, queremos pensar que bien intencionado, de los promotores de esta legislación. Tratar diferente no es discriminar. Discriminar sería que la sociedad impidiera a los niños con discapacidad acceder a la educación, pero no lo es que las sociedad les ofrezca una opción mejor para ellos. Una opción que además es elegida libremente por los padres.

¿Por qué cuesta tanto a los promotores de esta iniciativa entender que diferenciar no es lo mismo que discriminar?  Posiblemente porque nuestra sociedad, fruto del pensamiento político dominante, ha asumido el principio de igualdad como igualitarismo y no como tratar a cada uno acorde a sus necesidades. Hoy todo se reduce a igualitarismo que lleva a igualar por abajo e impedir el desarrollo normal y pleno de cada persona. Subyace en este planteamiento la idea que los hombres somos copias unos de los otros, cuando la realidad nos enseña que cada persona es un ser irrepetible.

Desde MQE nos oponemos a esta propuesta legislativa porque:

  1. Limita la libertad de los padres para elegir la educación que quieren para sus hijos.
  2. Desconoce la diferente realidad de cada persona con discapacidad y sus diferentes necesidades.
  3. Les obliga en muchos casos a integrarse en una realidad que es hostil para ellos y que les generará sufrimiento.

La Plataforma Inclusiva Sí, Especial TAMBIÉN,lo tiene muy claro: SÍ a la inclusión cuando es posible (por las capacidades del niño y por los medios del centro educativo), SÍ a la educación especial cuando es la mejor opción para el niño.

Libertad Sí, nivelación obligatorio NO.

Mi querida e inclusiva España.



Categorías:Discriminación, Educación, Libertad de Educación

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