Christina Hoff Sommers. Su proyecto: devolver la cordura al feminismo.

Desde luego que hace falta

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El Mundo publica una entrevista con Christina Hoff Sommers indispensable para comprender el estado actual del feminsimo y el camino por el que puede recuperar esa cordura que cada vez más brilla por su ausencia. Allí podemos leer:

El otro día, en las redes, tuvieron que sacar una etiqueta, #porquésoyfeminista, algo impensable hace 30 años. ¿Por qué muchas mujeres ahora se niegan a identificarse con esa palabra?
Porque el término se asocia ahora con el enfado, la falta de humor y el ánimo de venganza contra los hombres. ¿Está justificado? Pues no creo. Hay muchos estilos de feminismo y no todos implican esa actitud de revancha hacia los hombres, esa acritud. Desgraciadamente, ese estilo de feminismo feroz es muy poderoso en los medios y en las universidades. Tiene mucha atención pública pero, en realidad, no es bueno si lo que pretenden es ganar adeptas a la causa.
¿Cómo y cuándo empieza ese sentimiento antihombres?
Siempre ha habido cierta fobia a los hombres en algunas mujeres del movimiento, eso es innegable. Pero eran marginales. Pero hoy, al menos en las universidades, están siendo las protagonistas del debate. La masculinidad se trata de manera rutinaria como una patología que necesita una cura. Casi todos los libros de los estudios de género culpan de la mayoría de los males de la sociedad a los hombres y al patriarcado.
El hecho de que casi todas las mujeres tengan un padre más o menos presente y muchas tengan hermanos e hijos, ¿juega un papel en ese distanciamiento hacia un feminismo que se autoafirma en una guerra de sexos?
Es parte de la explicación. Muchas hoy están agradecidas por lo que el feminismo ha conseguido: el voto femenino, la oportunidad de tener una carrera de éxito y una familia… pero esas mujeres difícilmente se pueden identificar con un movimiento que trata a sus hermanos, hijos o parejas como el enemigo. Y hacen bien: la vida no es una lucha maniquea entre Venus y Marte.
¿Cuándo pasó el feminismo de luchar por la igualdad de derechos y libertades a pensar que las mujeres casi nacen todas como víctimas potenciales de los hombres?
El feminismo de hoy es de lamento. Se empezó a forjar en los 90. La causa noble de la emancipación de la mujer se transformó en victimismo. ¿Cómo pasó? Le echo mucho la culpa a una mezcla desafortunada de teorías de la conspiración sobre un patriarcado fantasma y la propaganda. Desde hace años, he mirado con cuidado estadísticas sobre mujeres y violencia, depresión, desórdenes alimenticios, igualdad salarial y educación. Lo que he encontrado es información engañosa. La tercera ola del feminismo se construye con mentiras e hipérboles. Por ejemplo, la desigualdad salarial. Sí, las mujeres ganan menos que los hombres pero es porque estudian distintas carreras, trabajan en distintos campos y menos horas. Cuando controlas todos estos factores, la diferencia casi desaparece. Pero eso no se dice en los libros de los estudios de género.
[…]
Hay feministas en campus de EEUU que protestan cuando Hirsi Ali quiere hablar allí. Consideran que tiene puntos de vista ofensivos con el Islam, y apenas se conocen iniciativas globales para apoyar a mujeres en Irán o Arabia Saudí…
En EEUU, muchas mujeres de talento y privilegiadas creen ellas mismas que están siendo víctimas de una opresión sistemática. Y no lo son. Ven injusticias por todas partes. Si un conferenciante va a sus universidades y no está de acuerdo con sus queridas creencias, lo ven como violencia psíquica. En la universidad de Brown, unas estudiantes se retiraron a un cuarto seguro con cuentos de colorear y videos de cachorritos. ¿Por qué? Porque venía un conferenciante controvertido. Pensaron que les podía causar un trauma. Cuando hablé en Oberlin, una universidad de élite en Ohio, 30 estudiantes y un perro de terapia huyeron a un espacio seguro. Me sentí mal por haber causado eso en un pobre perro. Cada vez más, los estudiantes activistas en EEUU se centran en su ombligo y en esa situación de opresión muy a menudo imaginada. Mientras, las mujeres de muchos sitios del planeta de verdad que están luchando por su libertad con sus vidas.
[…]
¿Qué es el feminismo de género, explicado a lectores no iniciados?
Es una escuela de feminismo de línea dura que ve a las mujeres, incluso en Occidente, como cautivas de un sistema de injusticia y de opresión. Según esta teoría, cada logro humano en realidad lleva el sello del patriarcado: literatura, filosofía, ciencia, música o lenguaje. No es suficiente con cambiar leyes o tradiciones. El sistema entero tiene que ser desmantelado. El feminismo de género salió de la política radical de los 60 y estuvo marcado por la filosofía marxista y la de Marcuse, Frantz Fanon y Michel Foucault. Yo, sin embargo, me considero una propagadora del «feminismo de igualdad» que lucha por la igualdad moral, social, legal de hombres y mujeres, por la libertad de mujeres y hombres para emplear su estatus de igualdad en intentar ser felices como ellos quieran. Su origen es la Ilustración. Dicho claro, el feminismo de la libertad quiere para las mujeres lo que para todos: dignidad, oportunidad y libertad personal. No está en guerra con feminidad y masculinidad y no ve a los hombres y a las mujeres como tribus opuestas. No está en sus tablas sagradas las teorías de la opresión universal del patriarcado y los males inherentes al capitalismo.
¿Y el feminismo interseccional?

Nació en los 70, con mujeres negras que acusaban a las feministas blancas de no tenerlas en cuenta. Quieren que se tome en consideración la clase, la raza, el sexo o si hay discapacidad. Por ejemplo, una mujer blanca está discriminada por mujer pero privilegiada por su raza. Un hombre negro tendría ventaja como hombre y desventaja por su raza. Patricia Hill Collins, que fue la presidenta de la Academia de Sociología, es la artífice de este pensamiento y autora de un libro que retrata EEUU como tierra de opresión, un sistema rígido de privilegio y dominación. Collins y sus colegas advierten que, aunque la mayoría no lo vea así, es porque está escondido a la sociedad. El conocimiento dicen que se ha construido con las experiencias de los poderosos. Dicen que la idea de la objetividad basada en el conocimiento es una manera de pensar muy masculina y occidental… Tengo problemas con cómo se enseña en las universidades porque es una teoría de la conspiración,

si la cuestionas eres una opresora y nunca publican textos de escépticos… Y ser víctima es el modo de tener autoridad moral. Es difícil mantener una discusión racional

. He visto congresos acabar con rituales y cantos. O el bullying a hombres blancos, los opresores, en los campus. Estas víctimas tienen permiso para tratarles mal.”

Mi querida y femenina España

MQE



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2 respuestas

  1. Los grupos de presión que manejan a la ONU son los responsables de todo este desmadre de la ideología de género, aborto, sexualismo sin responsabilidad y otros males y también la Unión Europea que hace seguimiento de las consignas de la ONU. Sin querer ser conspiranoico esto me suena a consignas masónicas, club de Roma, Club Beilberger y hasta las logias madrileñas.

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